La paciencia de los cooperativistas se agota, pero las 605 viviendas protegidas que se edificarán en los terrenos que ocupaba la planta de Sefanitro en Barakaldo recibirán un nuevo impulso este mes. Será cuando se apruebe definitivamente el proyecto de urbanización del solar, cuya primera fase de descontaminación, unos 10.000 metros cuadrados, está a la espera de aprobación por parte del Gobierno vasco. El concejal responsable de Urbanismo, Jesús María González Suances, avanzó que el documento contará con todos los beneplácitos en cuanto se resuelvan cuatro alegaciones presentadas por la Diputación, Adif, Naturgas y Arcelor-Mittal.
«Ninguna de las cuatro son importantes ni van contra el proyecto, y en el caso de la Diputación se trata de una confusión», tranquilizó González Suances. El edil advirtió de que en el resto de los casos se trata de meros trámites. Naturgas informa de los avances que ha acometido en la red de conductos para realizar las conexiones cuando se urbanicen los terrenos, mientras que el comunicado de Adif hace referencia a que se debe tener en cuenta la cercanía a las vías del tren. «Son trámites técnicos», zanjó el delegado de Urbanismo.
La alegación más relevante es la presentada por Arcelor-Mittal, que alerta sobre las tuberías que cruzan bajo la parcela y que llevan agua hasta los conductos de refrigeración de su planta en Sestao. Una cuestión que, según afirmó el concejal socialista, ya era conocida. «Nos piden que traslademos esas tuberías a las zonas verdes para que los trabajos de mantenimiento sean más sencillos y no haya que levantar la calzada», resumió.
El Ayuntamiento afirma que estos trámites no supondrán más retraso a una promoción que ya acumula tres años de espera. El portavoz de la gestora que coordina a los cooperativistas, Javier García, confió además en que la aprobación del proyecto coincida en el tiempo con el certificado por parte del Gobierno vasco que acredite que los suelos están descontaminados. Después de que la anterior propietaria del suelo, Fertiberia, completara a mediados de julio los trabajos de limpieza para la primera fase, en la que se alojarán 400 de las 605 viviendas, una empresa externa contratada por la gestora descubrió que en dos de las cien parcelas analizadas quedaban restos de contaminación. «Se trataba de una porción pequeña de terreno, pero nos conviene ser cautos antes de aceptar ese suelo», reconoció García.
Así las cosas, las máquinas volvieron este verano para rematar unos trabajos de descontaminación que habían arrancado a finales del pasado año. De nuevo el suelo vuelve a estar ahora pendiente de que Medio Ambiente le dé su visto bueno. La segunda fase de la depuración del suelo, que se corresponde con la parcela de 5.000 metros cuadrados que albergará las 206 viviendas cooperativistas correspondientes a la promoción Miralnorte, empezará a finales de este mes.
60 millones de euros
Aunque la construcción de los pisos siempre ha seguido adelante, los retrasos en el inicio de las obras han empujado a muchos cooperativistas a renunciar a la vivienda que les fue adjudicada mediante sorteo. Por eso la gestora aprovechará el proyecto de urbanización y la descontaminación del suelo para relanzar su construcción con una nueva captación de socios que irá precedida este mes de vallas publicitarias y anuncios en los medios de comunicación. «Ha sido un recorrido muy largo y con mucha incertidumbre por todas las cosas que han ido ocurriendo: la modificación del Plan General, los problemas con Iurbenor, las alegaciones… pero al final se ha conseguido llegar hasta aquí», se enorgulleció García.
Pese a todo, aún queda un reto por superar: obtener el respaldo de los bancos para edificar las viviendas, ya que los 30.000 euros adelantados por los cooperativistas sólo cubren el 20% del precio de los pisos y el 40% de los trasteros y garajes. «Hacen falta unos 60 millones de euros, por eso ya estamos en negociaciones con una decena de entidades bancarias», recordó el portavoz de la gestora.